December 01, 2011

La conquista de una Visión (www.Poder360.com)

Pinta se consolida como un espacio fundamental para el arte latinoamericano en los principales mercados del mundo

By Adriana Herrera

    Hace cinco años, la edición inaugural de Pinta Nueva York, la primera feria de arte latinoamericano moderno y contemporáneo que se lanzaba en la Gran Manzana, reafirmó el entusiasmo de las instituciones y coleccionistas y despejó la duda que despiertan los eventos de arte confinados a la frontera de la procedencia geográfica.

    Frente a preguntas como: “¿Por qué exhibir el arte latinoamericano separándolo del ámbito internacional so li que se busca es insertarlo en éste?”, Pinta fue una revelación. No había existo en Nueva York ningún otro espacio donde coleccionistas, grandes museos y el público en general, pudieran apreciar, de forma concentrada, una muestra semejante que les revelara la heterogeneidad y calidad de la creación artística de la América hispana.

    Puede que en un mundo ideal no fuera necesario crear un espacio específico de visibilidad para el arte del Caribe y el resto de Latinoamérica. Pero la realidad es que existe un mercado hegemónico, determinado desde los grandes centros de Estados Unidos y Europa. De hecho, pasaron casi 80 años después de Diego Rivera para que un mexicano-Gabriel Orozco-tuviera una exhibición individual en el MOMA, de Nueva York.

    Por su labor en darle un lugar predominante, Pinta fue distinguida en la exhibición quinquenal Greater New York, del MOMA PS1-un programa de colaboración entre el legendario museo y una de las más influyentes instituciones artísticas (el antiguo PS1 Contemporary Art Center)- como uno de los grandes eventos artísticos del quinquenio en Nueva York. En esa exhibición que muestra el trabajo de artistas residentes en la Gran Manzana y destaca las más influyentes presentaciones, performances y eventos de arte, se incluyeron imágenes del lanzamiento de Pinta Nueva York y de la intervención de la fachada que entonces se comisionó a Fabián Marcaccio.

    En ese 2007, recorrer el espacio de la feria donde se instaló una impecable selección de galerías que abrieron sus espacios montados con un sentido curatorial descubrió a los visitantes neoyorquinos un conjunto de obras que no sólo rebasa sus expectativas, sino el imaginario que tenían sobre la naturaleza de la creación latinoamericana. Predominaban todas las vertientes de la abstracción-particularmente geométrica-, con obras que abrieron el sur del continente a la modernidad de manera no sólo concomitante, sino anterior a las indagaciones del norte.

    En la reciente edición de Pinta Nueva York 2011, fue mucho más fuerte la presencia del arte conceptual, sin que dejara de exhibirse una importante selección de obras de la gran tradición geométrica del sur y su continuidad en este milenio. Y el hecho de que paralelamente se llevara a cabo en esa cuidad la primera subasta de arte de América Latina organizada por Phillips de Pury-sumándose a las tradicionales de Christie’s y Sotheby’s refleja el creciente interés en el sector, que ha logrado visibilidad gracias a numerosos esfuerzos académicos e institucionales, y también a la creación de Pinta y su compromiso con el arte latinoamericano.

    El año pasado se lanzó además la primera edición de Pinta Londres, con la participación de prestigiosas galerías como White Cube y Haunch of Venison. El programa incluyó tributos a pioneros como Carmen Herrera y Carlos Cruz-Diez, y shows individuales. Y en la presentación de este año el inclasificable Felipe Ehrenberg, pionero en México del performance y artista clave en la concepción y documentación del capítulo inglés del movimiento Fluxus, hizo una de las representaciones en que usa su cuerpo como única matriz de impresión, reviviendo el gesto ritual de los antiguos mexicas el ofrendar la sangre: se hizo un corte en el pecho para que ésta fluyera como tinta, marcando una larga tira de papel mientras sonaban en la radio noticias locales.

    En la reciente Pinta Nueva York 2011, Baró Galería –que también representa al chileno Iván Navarro, de gran fuerza crítica y a Ricardo Alcaide- presentó el mapa de la Caminata Escultórica de Ehrenberg, que ensancha el concepto de escultura a la ruta de sus propias andanzas en Londres como inmigrante.

    Entre los asiduos asistentes a las muestras de Pinta en Londres y en Nueva York se encuentran Glenn D, Lowry, director del MOMA; Erica Roberts; Tanya Barson, curador de Arte Internacional en la Tate Modern de Londres, y coleccionistas como Estrellita Brodsky, Ella Cisneros, Jean Phillipe Vernes, Sarina Tang y Tony Bechara.

Cruces de rutas, conceptuales, política y ficción

    El artista invitado de esta edición de Pinta Nueva York fue el brasileño Antonio Manuel, quien paralelamente tiene su primera exhibición individual en Estados Unidos en la Americas Society, titulada como una de sus declaraciones: “Quiero actuar, no representar/” Este creador enfrentó la dictadura militar brasileña (1968-1974) con un cuerpo de trabajo que combina el neoconcretismo y el pop con lo conceptual para cumplir, según el crítico Mario Pedrosa, un ”ejercicio experimental de la libertad”, como se advierte en la instalación La represión, una vez más esta es la consecuencia.

    La galería Nara Roesler presentó fotografías de representaciones como aquél en el que se colgaba un letrero interrogando: “¿Qué es arte? ¿Para qué sirve?”, y obras poco conocidas como dibujos que mezclan falos con rígidos rostros con anteojos, aludiendo de otro modo a la censura. El mismo periodo de la dictadura inspiró tempranas obras de la brasileña Anna María Maiolino, como S.O.S. en el Trópico de Capricornio. El mapa de Brasil aparecía como una superficie negra en el fondo de una caja, hundido y diferenciado del resto del continente, con ese letrero de auxilio.

    El estand de la galería Millan integrando una magnífica selección de diversas épocas de Maiolino incluyendo una serie de fotografías de las manos de la artista tocando un rostro ritualmente pintado a modo de máscara. En realidad esta imagen, que finge un modo de tacto directo, fue tomada de un libro, y no sólo borra la distinción entre el objeto real y el fotografiado, sino las distancias culturales y las categorías de pertenencia.

    Henrique Faria Fine Art mostró una reciente serie sobre papel de Horacio Zabala que responde a un presente en la Argentina en el que ya no existe el horror político de los setenta cuando hizo obras conceptuales como la frase que decía: “Este pape; es una cárcel”. Ahora plantea ecuaciones con obras geométricas sobre papel que hablan de otro tiempo en el país de origen al que volvió cuando regresó la democracia. Son obras que remiten hacia las raíces  la modernidad que surgió en el Cono Sur con un lenguaje y un manifesto propio: el del movimiento Madi.

    Las formas de resistencia artística son múltiples, pero es reiterativo y creciente el recurso de lo documental que se advierte en varios de los artistas invitados para la exhibición, curada por el crítico italiano Jacopo Crivelli Visconti. Particularmente, el colectivo argentino Faivovich & Goldberg, los venezolanos Claudio Perna e Iván Candeo y el mexicano Jonathan Hernández.

    Los primeros analizan problemáticas contemporáneas retomando documentalmente la historia de “El Chaco”, un meteorito que cayó en Argentina y fue divido para ser estudiado por países desarrollados. Al lograr la reunión de las piezas, separadas por casi, medio siglo, realizan un gesto simbólico de implicaciones políticas.

    Los performances de Perna desafiaron la pureza del arte cinético predominante en su tiempo: llevó de la urbe al desierto una retícula cuadrada de tela, y usó los rectángulos cortados como pintura flotante sobre el cuerpo masculino desnudo inmerso en parajes naturales, como un modo de contaminarlos con la materia de la vida y su desorden. Candeo reutiliza el formato en desuso del prompter para reproducir fragmentos de formato en desuso del prometer para reproducir fragmentos de discursos pronunciados por líderes. Pero los textos, escritos al revés, ilegibles, aluden a la realidad de los discursos políticos que operan para perpetuar modos de poder y hacen de las palabras sólo ficciones. Hernández interviene periódicos, registros de noticias, o produce otras de un modo que pone de relieve esa misma naturaleza ficticia surgida de la manipulación.

    Entre las figuras revisitadas por la contemporaneidad está el uruguayo Rómulo Aguerre, fotógrafo que a mediados del siglo pasado hacía magníficas fotocomposiciones abstractas, además de retratar a artistas geométricos como María Freire, quien sólo recientemente ha comenzado a tener visibilidad mundial.

    Y está el mexicano Enrique Metinides –un fotógrafo de crónica roja, obsesionado con las imágenes de accidentes de autos o aviones- que ha vivido, hasta esta tardía etapa de su vida, sin sospechar el lugar que tendrían sus documentaciones en el arte contemporáneo. La relación que estableció Warhol entre los choque documentados y la mirada de la sociedad estadounidense es paralela a la suya en México. La altísima cotización de su obra en Pinta Nueva York 2011 es también reflejo del papel de esta feria en la consolidación de una nueva visión del arte latinoamericano en este epicentro del poder y la mirada.

El triunfo del programa de adquisiciones de Pinta

    Los tres líderes argentinos creadores de Pinta Nueva York y Pinta Londres son Alejandro Zaia, su presidente, director de la Colección Mundus Novus, empresario del campo de las relaciones públicas, la publicidad y las comunicaciones; Diego Costa Peuser, su director, gestor cultural, editor y director de la revista Arte al Día International, y fundador de ferias como Buenos Aires Photo y Lima Photo, y mauro Herlitzka, director de la Fundación Espigas, vicepresidente de Malba-Fundación Constantini y miembro del consejo internacional del MoMA.

    Una clave de su éxito ha sido el programa de adquisiciones que funciona con un sistema de fondos de contraparte que se entregan para que las grandes instituciones equiparen el monto y adquieran obras en la feria. De este modo, el MoMA adquirió obras de Abraham Palatnik y Antonio Manuel. Otros recintos participantes han sido: el Museo del Barrio de Nueva York, el Museum of Fine Arts de Houston, la Tate Modern, el Centre Pompidou, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León y el Reina Sofía, entre otras instituciones influyentes.

    Entre los artistas latinoamericanos de diversas generaciones cuyas obras han sido adquiridas en Pinta enstán los argentinos Victor Grippo, Horacio Zabala, Marta Minujin, Liliana Porter, Ana Sacerdote, David Lamelas y Nicola Costantino; los uruguayos José Gurvich, Pedro Costigliolo, Gastón Olalde y Marco Maggi; los brasileños Lygia Pape, Artur Lescher, Arthur Piza, Milton Machado, Paolo Brusky y Rivane Neuenschwander; los peruanos Milagros de la Torre y Fernando Bryce; los colombianos Fanny Sanín y Carlos Motta; los venezolanos Claudio Perna y Elías Crespín, y los mexicanos Alejandro Almanza Pereda y Demián Flores.

  

Fanny Sanín, Acrylic No. 2, 1980, Acrílico sobre lienzo, 58 x 60 in.