2001

Ana Patricia Palacios • "A Puño Limpio"

ANA PATRICIA PALACIOS • March 1 • 2001

Por MARÍA MARGARITA GARCÍA - Ana Patricia Palacios luchó a puño limpio para encontrarse a sí misma, hallar la identidad a partir de la diferencia, sumergirse en el mundo de la dualidad y ahondar en la esencia de la condición humana. Todos estos interrogantes la inquietaban desde niña cuando miraba a su hermana gemela y veía su propia apariencia. Sabía que era un ser único e irrepetible, tenía su propia personalidad y luchaba a puño limpio para que la sociedad la observara en su individualidad y no la mimetizara en otro ser distinto.

Fue a partir de su autobiografía como logró quitar capa a capa su propia piel hasta llegar a la esencia. "Hace un par de años, a través de dibujos de pequeñas boxeadoras y de guantecitos simbólicos, me preocupo por el problema de la identidad al cual me refería en la serie Dualídad, donde hacía énfasis en la lucha constante no sólo de los seres dobles, sino de la mujer y su problemática de identidad"

En su serie A puño limpio, Ana Patricia Palacios crea obras figurativas representadas por dos mujeres que expresan sus inquietudes y sus juegos desde la niñez hasta la edad adulta. Allí los rojos se transforman en símbolo de consanguinidad, que es el que une a los seres dobles. Ana Patricia Palacios alude a un tema vital en el siglo consagrado a la globalización: la identidad. Porque la diferencia es hoy la base de la identidad. Cada país, región y localidad expresa diariamente su propia manera de sentir, de actuar y de pensar. La memoria es la diferencia con la que es posible establecer líneas de lectura que podrían expresar lo heterogéneo y la diversidad cultural.

Mediante el manejo del espacio, el establecimiento del contraste, el aprovechamiento del accidente técnico y haciendo énfasis en la mancha que es la que une a los dos personajes como si se tratara de uno solo, Ana Patricia Palacios ahonda en un tema determinante en el ser humano y en cualquier cultura.

Ahora ha comenzado a trabajar en una serie de bañis tas africanas en las cuales expresa algo de su autobio grafia. "Trato de meterme en los personajes, sobre todo en la forma fisica". Sin embargo, en sus polípticos (siempre múltiplos de dos) se advierte la silueta y la figura lavada que ha sido característica de sus trabajos más recientes.

Sumergida en el mundo de lo simple, la artista tras ciende la cultura contemporánea y cuestiona la globa lización al mismo tiempo que deja ver la tela virgen, las texturas, la cera y las tintas. A través de obras sencillas sigue el brochazo lavado y escueto en el cual la man cha identifica las siluetas en el espacio pictórico carga do de símbolos.

El Juego del poder

Atrapado en el silencio, sumergido en un mundo irreal en el que es posible gritar sin ensordecer a los que están a su alrededor, Nicolás Cárdenas pasa 17 horas diarias. Allí, en su estudio, enfatiza en su interés por la naturaleza, por la ecología, la violencia y tam bién el juego del poder. Estos conceptos los expresa con el mismo rigor con que lija las diferentes maderas,

pega las láminas y enlaza las figuras que a veces se asocian a partes del cuerpo de los felinos.

Sus esculturas abstractas no sólo siguen sus conceptos, sino que son el resultado de un rudo trabajo manual. Sus bocetos se transforman en pequeñas maquetas hasta convertirse en grandes obras tridimensionales con las cuales logra establecer el contraste entre lo liviano y lo pesado, entre el animal agredido y el cazador agresor, entre la batalla del cazador y del cazado, entre la vanidad de aquel que porta una piel y la reacción de los ecologistas que lo señalan.

Allí han surgido sus esculturas colgantes "que hacen alusión a los cuartos de caza donde se advierte el peso de la muerte y a la vez el ego del cazador". Se trata de una gran instalación en la cual el espectador es partícipe en la medida en que se ve reflejado a través de un espejo. "Hay muchas interpretaciones, pero para mí una de ellas es el juego del poder o también el precio de la imagen". Se trata de cabe zas colgantes con las cuales el espectador se siente anonadado, a veces angustiado y aplastado. Con estas obras no sólo apunta a la eco logía sino a la violencia que se vive en Colombia.

A manera de rompecabezas, arma obras que tienen diferentes alternativas de ensamble. "Me expreso de una manera, pero dejo abierta la posibilidad para que la persona pueda interactuar no sólo visual sino fisicamente con la obra". De este modo entra en juego el razonamiento abstracto y además la opción de integrar varias piezas que en apariencia no tienen relación, pero encuentran el equilibrio a través de un punto central. Es precisamente en el equilibrio donde expresa su conocimiento como diseñador industrial y su visión de movimiento. Sus obras en madera surgen "de formas orgánicas y naturales. Tienen que ver con el cuerpo y con el movimiento".

Nicolás Cárdenas ahonda en el mundo de la naturaleza y también en el del ser humano. Con sus obras per mite al espectador preguntarse sobre su propia realidad, pues une las láminas delgadas de madera como si se tratara de la piel de un personaje. Ahora, su obra ha superado la anécdota y la representación de la rea lidad.

Con un buen manejo de la técnica, Nicolás Cárdenas ha creado obras en las cuales se advierte su interés por lo orgánico y lo mecánico, su inquietud por lo individual y lo colectivo, por la globalización y la identidad basada en la diferencia.