2000

Ana Patricia Palacios • Trazos y Espejos" • Revista Buen Vivir No. 63

 
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ANA PATRICIA PALACIOS •MAY 3 • 2000

Por ZANDRA QUINTERO OVALLE - Su pintura es imán y enigma. AI callar dice, pero lo hace en unlenguaje cifrado, susurrante y suave que termina por atrapar, o mejor dicho, por seducir la mirada errante sobre la superficie del cuadro.

                                        Duality # 6

Tablero de ajedrez, espacio para la memoria, la interrogación, el juego inteligente, la duda y la investigación rigurosa, la obra de Ana Patricia Palacios constituye hoy por hoy una de las más interesantes y valiosas propuestas de la plástica colombiana contemporánea. Nacida en Medellín y radicada en París desde hace quince años, Ana Patricia no cree tanto en las musas como en el trabajo serio, en la constante investigación formal e intelectual que se construye con la lectura y el estudio, cuestionando a la historia del arte, miran do lo que se pintó y lo que pintan los contemporáneos, devorando museos y galerías. Por eso, para ella la pintura es un oficio que se sustenta en pequeñas conquistas y largas reflexiones.

AI mes de terminar la carrera de artes plásticas en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Ana Patricia ya estaba estudiando en París historia del arte y museología en la Escuela del Museo del Louvre. Fue entonces cuando entendió que lo suyo era pintar e ingresó a la Escuela Superior de Bellas Artes de París.

La estancia en esa ciudad se extendió naturalmente y vive allí desde hace tres lustros, donde al principio experimentó una sed insaciable, convirtiéndose en "una devoradora de museos, bibliotecas y galerías, mientras al mismo tiempo pintaba en el taller. Fui atrapada por un remolino extenuante, afortunadamente ahora estoy más sosegada". A pesar de la distancia, nunca ha dejado de exponer en Colombia, consolidándose en el medio con paso firme, además de dar cursos en la Universidad de los Andes.

En el transcurso de quince años de trabajo ha ido descubriendo su lenguaje estético, que hoy por hoy muestra madurez y autenticidad. Trabaja series en las cuales juega con temas que no alcanzan a agotarse, por el contrario, se entrelazan sin cambios bruscos. Las últimas series son "Naturaleza muerta" e "Identidad". En la primera introdujo un concepto diferente dentro de ese género tradicional; en realidad se trataba de transgredirlo. Por eso utiliza temas recurrentes como la maceta invertida y las flores secas, fuertes, llenas de carácter. Objetos que inserta solitarios en el espacio del cuadro, de pronto sobre una cuadrícula o un mapa donde el color puro puede explotar o contenerse en una paleta muy sobria.

En este sentido, Maceta, mapa y autorretrato (1997) es una obra síntesis que reagrupa elementos de series anteriores -la maceta, la cuadrícula, la cartografía- e introduce el tema de la identidad que actualmente trabaja la artista: en lugar de flores, de la maceta surgen tallos con efigies. "Identidad" surge del deseo de abordar la figura humana y del cuestionamiento sobre uno mismo que llevó a Ana Patricia a encontrar en ella y su vida un como modelo de reflexión filosófica y estética. Además, al ser gemela idéntica, la cuestión imponía mayor profundidad: "Estos cuadros son muy míos porque soy yo quien está en ellos. Es pensar el ser que es fenómeno, la identidad doble o hasta triple, la problemática de ese que ves siempre reflejado y que también eres tú". De aquí surge una serie de dibujos que resultaron ser una especie de diario -trascendiendo la memoria anecdótica- que terminó por plasmar en el lienzo. Las figuras, parcas. sin estudio anatómico, escuetas, son más bien presencias.

En su obra la expresión del dibujo es muy marcada, lo mezcla con la pintura y experimenta con técnicas mixtas, incorpora veladuras de cera caliente que aplica sobre la superficie del cuadro. El resultado tiene una carga nostálgica, algo misteriosa. donde uno parece observar a través de un velo que no alcanza a silenciar lo que grita. Es como si Ana Patricia pusiera en juego las fuerzas del yo, de la memoria, de los espejos y el revés para invitarnos a emprender con ella la reflexión por lo esencial.